Cuando una banda de Glasgow llamada Aztec Camera publicó este disco de debut, Roddy Frame, su cantante y principal compositor, solo tenía 19 años, si bien es cierto que el grupo ya llevaba funcionando un par de años.
Resultaba un riesgo lanzar al mercado un LP con cierta ambición alejándose del modelo synth-pop que en ese momento era el mayoritario, para recuperar un sonido protagonizado por las guitarras, en este caso acústicas (unos meses después ya se encargarían The Smiths en Manchester de hacerlo con las eléctricas), combinándolos con pop independiente (quizá este es el primer grupo al que se le puede otorgar la etiqueta de indie, tal vez junto a Orange Juice) y canciones mas fácilmente comercializables.
Este es el secreto de High land, Hard rain y de su perdurabilidad: eso, y un sonido elegante y sin estridencias, distante de modas pasajeras a lo que añadimos el hecho de que Aztec Camera se integra dentro de una excelente cantera de grupos escoceses de los 80 y 90 caracterizados por unos tonos mas bien melódicos (hubo ruidosas aunque excelentes excepciones como Jesus & Mary Chain, pero por lo demás: Belle & Sebastian, Teenage Fanclub, o los antes mencionados Orange Juice de Edwyn Collins, por no citar nombres mas comerciales que no vienen al caso, u otros, como Prefab Sprout, cuyo lider tiene este origen).
Musicalmente hablando, el disco se divide en dos caras bien diferenciadas (esto vale para las ediciones en vinilo, obviamente, en CD es una cuestión simplemente de orden numérico). Una primera mas fácilmente vendible, con sonidos mas standard y hits potenciales, como Oblivious o Walk out the winter, y una cara B con temas mas claramente acústicos y de corte casi folkie y melancólico en algunos casos, que no excluye que puedan ser asequibles, como Pillar to post, si bien hay un poco de todo, pues en la primera parte del disco también hallamos canciones como The Bugle sounds again, tal vez la mejor de todo el álbum (a mi juicio), que comparten ambos estilos.
Dos años después Aztec Camera volvieron ya consolidados con un segundo disco, Knife, pero siendo un buen LP, resultaba algo mas convencional.
Sin duda discos como este (y alguno mas de los comentados de la misma época) dignifican una década como la de los 80 con mas sombras que luces, sobre todo porque a la hora de los revivales se tiende a recuperar lo prescindible, y no al revés, como sería de desear.
LISTA DE CANCIONES
1. Oblivious 2. Boy Wonders 3. Walk Out to Winter 4. Bugle Sounds Again 5. We Could Send Letters 6. Pillar to Post 7. Release 8. Lost Outside the Tunnel 9. Back on Board 10. Down the Dip 11. Haywire 12. Orchid Girl 13. Queen's Tattoos
A finales de los años 60, en la ciudad de San Francisco había una serie de grupos que mezclaban el rock y el blues ácido (que estaban practicando en ese momento otras bandas de la Costa Oeste americana) con algunos elementos latinos, propiciados por la proximidad con México y la gran cantidad de población hispana que habitaba (y habita) el estado de California y esta ciudad en particular, así como por el gran éxito que obtuvo Santana con sus dos primeros álbumes a raíz de su aparición en el mítico Festival de Woodstock en 1969.
Jorge Santana, hermano pequeño de Carlos, se había desmarcado de su familiar y había formado una banda adolescente inicialmente conocida como The Malibus, a la que se acabarían añadiendo tres miembros mas, que conformarían el septeto desde entonces conocido como Malo.
Musicalmente, pese a alguna heroicidad guitarrística que podemos hallar en este disco (Peace, Just say goodbye) por parte del propio Jorge y de Abel Zárate, con influencias leves de Jimi Hendrix y del rock californiano post-psicodélico, se decantaban mas por una especie de soul de influencias latinas, con proximidad a la Motown por el hecho de sonar mas asequible a todos los públicos y apto para el baile: algo que también practicaban otros grupos de la Costa Este en una línea similar, como The Harvey Averne Barrio Band, sin olvidar otras bandas que mezclaban elementos de jazz, rock y pop acertadamente (al menos en sus inicios) como Blood, Sweat and Tears. Malo contaba con unas notables secciones de viento y percusión, de la que formaron parte músicos destacados como Luis Gasca o Richard Bean, con Arcelio García y el bajista nicaragüense Pablo Téllez, que, junto a los antes mencionados Zárate y Jorge Santana, constituían los principales elementos de este grupo.
La parte mas suave, en cambio la ponían con temas como Pana o Suavecito, inesperado éxito que les puso en primera línea, aunque la banda no tuvo demasiada continuidad en los siguientes discos y cayeron un tanto en el olvido.
Pese a ello, representaron una autenticidad quizá mayor que la de Carlos Santana, sobre todo teniendo en cuenta aquello en lo que derivó la trayectoria posterior de éste.
Hoy en día si escuchamos cualquier radióformula convencional estilo Los 40 principales, costaría pensar que la música rock un día pudo ser considerada como algo peligroso, dañino y subversivo.
Pero hubo un momento en que las cosas fueron distintas y dicha teoría, que hoy día nos puede parecer ingenua, estuvo mas próxima a la realidad con algunos ejemplos que hicieron que todo esto no fuera solo (aunque en la mayoría de casos, si) la obsesión de determinadas mentes demasiado conservadoras en su cruzada contra un estilo musical concreto y rompedor de normas.
En 1969 la década de los 60 y todo lo que elló conllevó eran prácticamente historia, de los grupos nacidos en aquellos años solo algunos como The Doors o The Velvet Underground se mantenían realmente vivos o en un momento creativo aún inspirado, aunque en una etapa oscura: supervivientes de un bonito sueño que estaba muerto y enterrado.
El paro, las drogas duras (que sustituyeron a los mas inocentes alucinógenos y marihuana, cobrándose muchas vidas entre los jóvenes estadounidenses) o la Guerra de Vietnam, eran el caldo de cultivo para que en ese espacio se colaran grupos de un sonido mas duro.
Así, el naciente hard rock en Inglaterra con bandas com Led Zeppelin, Deep Purple, Black Sabbath o Bad Company, tuvo una respuesta americana con gente como Blue Cheer. En la ciudad de Detroit, pese a ser la sede de la mítica discográfica negra Tamla Motown, el panorama no era mas alentador. Su paisaje gris e industrial, con el humo que emanaba de las chimeneas de las fábricas de la Ford y General Motors, era el escenario propicio para que surgieran determinadas bandas como MC5 (abreviatura de Motor City Five), que mezclaban elementos del rock, garaje y de un punk primitivo, los cuales abrirían el camino para que otra banda del lugar como The Stooges alcanzara relevancia dentro de ese panorama.
James Newell Osterberg, mas conocido como Iggy Pop, había sido batería de un par de grupos juveniles de la zona y admiraba ciegamente a Jim Morrison ("Si no estuviera muerto, habría dado mi vida a cambio de la suya", o una frase parecida, le leí en una entrevista, al preguntarle acerca de su fascinación por el vocalista de The Doors). Eso le hizo querer pasar de las baquetas a convertirse en cantante y líder de una banda, y encontró una pareja de hermanos, Ron y Scott Asheton (guitarrista y batería respectivamente) que serian los cómplices con los que hacer algo que sonara diferente.
Como dijimos, MC5 era el grupo que ya había obtenido un éxito importante en la zona de Michigan con un tipo de sonido similar (lo que refrendaría con el LP en vivo Kick out the jams), así que las discográficas iban a la caza de grupos similares en ese área geográfica con los cuales repetir la jugada. Y en este caso la compañía Elektra, la misma de The Doors y Love, se hizo con los servicios de The Stooges por un módico precio.
Así, en 1969 llega su primer LP de nombre homónimo, con Iggy todavía apareciendo en los créditos como Iggy Stooge y con Dave Alexander completando la formación al bajo (en el 3º LP, Raw Power, sería sustituido por imposición de David Bowie, productor del disco, pero esa ya es otra historia).
En The Stooges se contó con la producción de John Cale, el que fuera pieza clave de The Velvet Underground y que acababa de salir por piernas de este grupo tras numerosas disputas con Lou Reed, iniciando una carrera en solitario y como productor de grupos de lo mas variado. La relación del grupo con Cale fue fría y aunque el disco es tan bueno o mejor que este, con clasicos como la infinitamente versioneada I wanna be your dog o No fun, pero el sonido resultaba demasiado "limpio" para lo que eran ellos en directo y además impuso un tema, We will fall, que recordaba mas a los momentos oscuros de The Velvet Underground y no a los Stooges, incluyendo una viola interpretada por el propio Cale.
Este primer disco fue un fracaso para Elektra, no alcanzando los niveles de popularidad de MC5 (curiosamente hoy en día probablemente esta banda es menos valorada que The Stooges) y la compañía dio la espalda a su siguiente proyecto, Fun House, pasando Don Gallucci, miembro del grupo de garaje The Kingsmen (Louie, Louie) a la producción, e introduciendo al saxofonista Steve MacKay. Curiosamente Gallucci fue inteligente y dejó cierta libertad de acción al grupo y a Iggy, con lo que la banda suena en estado puro, con numerosas tomas de voz de directo y dubs.
Fun house, como bien puede reflejar la portada, es un descenso progresivo a los infiernos, nos encontramos con unos primeros temas de rock con fraseos de guitarra machacones y pegadizos (Down in the street, Loose) pero las canciones cada vez resultan mas incómodas, la duracion se extiende mas allá de lo necesario entre ruido, distorsión y gritos malsanos de Iggy, como el que inicia TV Eye (luego sampleado por Mano Negra), mas cínica, escéptica y basada en un riff pegadizo a cargo de Asheton, cuya guitarra va a escape libre a lo largo de todo el álbum, especialmente en temas como éste, en el cual se utiliza el pedal sin ningún tipo de restricciones, pero de forma mas malsana que artistica, mientras Iggy grita, berrea, aúlla, tose, se ahoga, escupe y murmura frases inaudibles. Así será tambien en 1970, crónica musical de un año sin esperanza, o en la cancion que titula el disco. Pero mucho peor aún es L.A. Blues, tema carente de melodía y basado únicamente en notas sueltas escupidas sin mas entre ruidos infernales, una brutalidad a la altura del grupo que cierra el LP como no podía ser de otra forma, y que solo una mente calenturienta como este Iggy podia concebir, ayudado eso si en el consumo habitual de determinadas sustancias (como el resto de sus compañeros, todo hay que decirlo).
Pero aún así hay tiempo para temas como Dirt, título explicito para una gran creación, seguramente la mejor del disco, la cual permite además cierto lucimiento instrumental en sus 7 minutos de duración, que rompen la dinámica del resto de temas, una muestra de que en la decadencia y en la iniquidad se puede hallar la belleza.
LISTA DE CANCIONES
1."Down on the Street" – 3:42 2."Loose" – 3:33 3."T.V. Eye" – 4:17 4."Dirt" – 7:00 5."1970" – 5:14 (también conocida como "I Feel Alright") 6."Fun House" – 7:45 7."L.A. Blues" – 4:52
Es verdad que mucha gente puede preguntarse el motivo por el que hago aquí una referencia a Off the wall y podrán considerarlo, con parte de razón y a la vista de acontecimientos recientes, como una idea un tanto oportunista.
Pero la verdad es que ya tenía en la cabeza hace tiempo dedicar un artículo a este disco, por tratarse de una obra destacable, independientemente de su comercialidad, que en cierto modo, fue inesperada: en 1979 Michael Jackson llevaba grabados nada menos que seis discos en solitario, pero estos no habían funcionado al nivel de los que hacía bajo el yugo de sus hermanos (antes Jackson 5 y tras pasar de la mítica discográfica Motown a Epic por cuestiones fundamentalmente económicas y de royalties, cambiaron el nombre a The Jacksons). Por otro lado, se trata del último disco realmente "negro" de Michael, tanto por el sonido que contiene, como por su propia imagen, que, tras Off the Wall (como podemos comprobar ya en la cubierta del posterior Thriller) empezó a presentar notables cambios. Todo ello recomienda dedicar un merecido espacio a este disco.
Hay que destacar como un momento clave la presencia de Michael Jackson en 1978 en el musical The Wiz, versión afro americana del Mago de Oz en la que no se escatimaron medios (dirigía Sidney Lumet y el responsable de los efectos especiales fue Stan Winston, uno de los mejores en este aspecto y al que dediqué un artículo en mi blog paralelo de cine fantástico y de terror, con motivo de su fallecimiento hace cosa de un año), pero que sin embargo fue un fracaso, y en el que Jacko hacía el papel de Espantapájaros.
Pero The Wiz resultó importante por el hecho de poner en contacto a Michael con Quincy Jones, compositor, productor, cantante, autor de bandas sonoras para cine y TV, arreglista y figura capital de la música negra. Jones sería pieza clave en los dos siguientes discos de Jackson (en menor medida también en el tercero, Bad) y en su éxito multitudinario, muy por encima de las expectativas que se crearon a priori con estos álbumes.
En 1979, la música disco, en particular en su vertiente negra, era algo completamente anacrónico, en un panorama musical dominado por nuevos sonidos que incluían la electrónica. Así que era un riesgo hacer un disco claramente en esa línea, como fue Off the Wall. Sin embargo, dos canciones claramente de ese estilo fueron un éxito arrollador y probablemente inesperado, como (I just can’t enough y Rock with you), pero el resto del álbum quizá se aproxima mas al pop (atención a las colaboraciones de Paul McCartney en Girlfriend, que luego derivaria en una amistad y posteriores trabajos en común, o de Stevie Wonder en I can’t help it) que luego desarrollaría claramente en su siguiente disco, un éxito de proporciones mastodónticas que, paradójicamente, solo fue el comienzo de la decadencia musical y física de un autor de talento pero perdido en su propia megalomanía.
Michael Jackson acabó asimilando las enseñanzas de su mentor Quincy Jones y superándolas, pero acabó desdibujando la herencia recibida; sin embargo eso ya es la clase de historia que aquí no solemos tratar.
En cambio, si nos gusta hablar de buena música, y en Off the wall, por encima de su impacto comercial, había la suficiente para merecer este espacio.
LISTA DE CANCIONES
1. "Don't Stop 'til You Get Enough" 2. "Rock With You" 3. "Workin' Day and Night" 4. "Get on the Floor" 5. "Off the Wall" 6. "Girlfriend" 7. "She's out of My Life" 8. "I Can't Help It" 9. "It's the Falling in Love" 10. "Burn This Disco Out"
A lo largo de los años Elvis Costello ha demostrado ser un músico muy versátil: ha grabado discos con un cuarteto de cuerda, versiones de Burt Bacharach, smooth jazz o recientemente junto al mitico compositor de soulAllen Toussaint. Pero sin menospreciar todo esto, yo prefiero su primera etapa, en plena revolución new wave y punk, y donde con sus composiciones fue uno de los encargados de aportar el aire fresco de una etapa inolvidable e imprescindible para la música inglesa, con ramalazos de pop y rock llenos de talento.
Declan Patrick McManus era natural de Londres, aunque de origen escocés y, pese a llevar una prematura vida conyugal y plena de empleos grises, también era un asiduo y experimentado compositor que probaba suerte moviendo sus grabaciones por diferentes discográficas. Acerca de su seudónimo Elvis Costello, si en el caso del nombre no necesitamos hacer ninguna aclaración al respecto (y si escuchamos este disco veremos como su vinculación con el rock primario es mas que evidente, pese a sus grabaciones posteriores), convendría puntualizar con respecto a lo de Costello que, si bien podría hacer referencia a Lou Costello (la mitad de una deprimente pareja de humoristas cinematográficos de los años 40), se trataba en realidad del apellido de soltera de su madre, un dato que muchos desconocen.
El empeño de Costello dio sus frutos, y consiguió firmar un contrato con la discográfica independiente Stiff (entonces de reciente creación) en 1977, haciéndose acompañar de los músicos del grupo americano Clover (no por The Attractions que lo harían en sus siguientes y también memorables LPs, quizá mas que este, y que unirían indefectiblemente su nombre al de Elvis en esos años inmediatamente posteriores).
El amigo de Costello y también punta de lanza de la New wave británica, Nick Lowe, fue el encargado de la producción. La portada y contraportada es visualmente llamativa, explotando además el parecido físico de Costello con Buddy Holly.
Aunque imprescindible, es posible que, como dije antes, My aim is true (Mis intenciones son sinceras, toda una declaración de intenciones) no este a la altura de sus siguientes acometidas como This year's model (1978) o Armed forces (1979), pero canciones apabullantes como Alison, No dancing, Welcome to the working week, Red shoes o I'm not angry no necesitan mas explicación ni justificación.
Aunque muchos no se enteraron, había nacido una estrella.
LISTA DE CANCIONES
1. Welcome to the Working Week 2. Miracle Man 3. No Dancing 4. Blame It on Cain 5. Alison 6. Sneaky Feelings 7. (The Angels Wanna Wear My) Red Shoes 8. Less Than Zero 9. Mystery Dance 10. Pay It Back
En teoría, un LP como Transformer no debería aparecer aquí, si acaso podríamos justificarlo por el hecho de que es un disco al que no me refiero mucho cuando hablo de música, pero hay que decir que seguramente fue el mayor éxito comercial de Lou Reed, del que podríamos haber incluido cualquiera de sus otras grabaciones en vez de esta, y habrían encajado mas en el teórico espíritu esta web (incluso los que grabó con The Velvet Underground pese al reconocimiento mayoritario entre la crítica del que gozan hoy día). Por otro lado, podemos considerar Transformer un disco en gran parte obra de David Bowie (no sé hasta que punto), así que convendría empezar por ahí.
En 1972 Bowie estaba probablemente en su cima artística y creativa. Pese a tener 25 años, llevaba ya 5 LPs grabados, los 3 últimos (The man who sold the world, Hunky dory y Ziggy Stardust, por este orden) podrían ser considerados obras maestras (junto al grupo de músicos que llamó The Spiders from Mars y que le acompañarían hasta el posterior Aladdin Sane), y el último de ellos valorado por por muchos críticos como el mejor de su carrera (podríamos discutir esa opinión, aunque tampoco demasiado). Aún tendría tiempo, por cierto, de grabar unos cuantos discos mas de mucha entidad, pero este no es el tema que ahora nos ocupa.
En tanto en cuanto el glam rock, calificación que le quedaba pequeña a Bowie, era el estilo de moda en su momento, la mera creación de discos no era suficiente, y por tanto el siguiente paso añadido era producir a otros artistas, especialmente a aquellos por los que sentía cierta admiración musical.
Reed era uno de ellos. Así que Bowie, junto a su segundo de a bordo y por aquel entonces auténtica mano derecha musical, Mick Ronson, guitarra de Spiders from Mars pero tambien excelente pianista y arreglista, y autor de las segundas voces en sus discos (poseía una tonalidad muy similar a la de David), se trasladan a New York para producir a su admirado Reed, un poco de capa caída tras el fin de The Velvet Underground.
Antes que nada hay que decir que las producciones de Bowie tenían cierta trampa, y es que de algún modo acababa llevando a su terreno a los artistas con los que trabajaba, manipulando el arquetipo que tenemos de ellos y controlando musicalmente el resultado final. Pasó con Iggy & The Stooges en Raw Power y luego con Iggy Pop en solitario en The Idiot y Lust for life, también con Mott the Hoople y por supuesto con Reed.
La verdad es que el neoyorkino ya de por sí había asumido en cierto modo algunos parámetros del glam rock, tras el fracaso de su primera experiencia en solitario post Velvet. A principios de los 70 Reed presentaba una estética inspirada en las películas underground de Kenneth Anger, director responsable de filmes con cierta vinculación con el rock, como el mediometraje documental (?) experimental Scorpio Rising, e incluso tuvo en mente rodar una película de corte satánico (admiraba, al igual que Jimmy Page de Led Zeppelin, al mago inglés Aleister Crowley) protagonizada por Mick Jagger (al final la novia de Jagger entonces, Marianne Faithful, estuvo vinculada al proyecto, relativamente inconcluso).
Pues bien, Anger había comenzado su carrera a principios de los 60 con un tipo de films de fuerte contenido homosexual y violento protagonizados por jovencitos con chaqueta de cuero, ajustadísimos vaqueros y la cara blanqueada y ojerosa. Algo así vemos en la portada de Transformer, gentileza del director artístico de Reed y diseñador de sus cubiertas, Ernst Thormahlen (aunque las adicciones de Reed también contribuian a ese aspecto, de hecho era habitual que se presentara en mal estado a sus actuaciones en directo), así como en la contraportada (que vemos aquí abajo), donde aparecen dos personajes representativos del submundo de prostitución masculina y travestismo del barrio de Bowery, que es el escenario que inspira este álbum. La leyenda urbana difundió que podían ser el propio Reed disfrazado (por cierto el modelo que hizo de hustler llevaba un plátano dentro del pantalón).
Desde un punto de vista estrictamente musical, al final, junto a Bowie, Ronson y Reed se reunieron un grupo de notables músicos de sesión como los bajistas Klaus Voormann y Herbie Flowers (este también al contrabajo, manejando algunos de los mejores momentos del disco) y varios baterías. Por cierto que Bowie, cuando dejó de contar con Ronson (luego produjo su notable debut en solitario, Slaughter on 10th Avenue) y el resto de The Spiders from Mars, a partir del Diamond Dogs, y especialmente en su etapa americana (Young Americans y Station to Station) volvió a utilizar a algunos de estos colaboradores.
Comenzamos el disco con un ramalazo rock a la antigua usanza, Vicious, con ese riff de guitarra que recuerda al clásico Louie Louie de Richard Berry (o también en versión Kingsmen), gentileza de Ronson. El rock también estará presente en Hangin' Round o I'm so free, pero sobre todo, con excepción de la melodramática Perfect Day (que anticipa el siguiente disco de Reed, el oscuro Berlín), el resto, pese al contenido de algunos textos es puro glam: Make up, Goodnight Ladies o la excelente Andy's chest, aunque esta última esté inspirada en el atentado que sufrió Warhol en 1971 por parte de una radical feminista, Valerie Solanas, con unas armonías vocales a medida del tándem Bowie-Ronson, que también brillan en Satellite of Love, que parece extraída del mismo Ziggy Stardust. Especialmente ese arreglo de piano del omnipresente Ronson (como en Perfect Day) que recuerda a un tema de ese disco, Lady Stardust, y donde Reed suena hasta melódico y romántico.
Claro, que hay otro momento inolvidable, donde Reed rinde cuentas al mundo y a los personajes que rodeaban la Factory de Andy Warhol. Años después se ha convertido en un tema mas propio de las radiofórmulas de grandes éxitos, desprovisto de su sentido original y utilizado incluso en jingles publicitarios. Pero da igual, porque canciones como esta a la que me refiero, Walk on the wild side, nos reconcilian con la música.
Años después, este Reed había desaparecido: estaba limpio, actuaba delante del Papa o junto a Pavarotti, y renegaba de su pasado, como vemos sobre estas líneas en la portada de The blue mask, juego visual y de palabras en el que la imagen del Transformer era como un reflejo de aquello que no se quería volver a ser.
LISTA DE CANCIONES
1. Vicious 2:58 2. Andy's Chest 3:21 3. Perfect Day 3:46 4. Hangin' 'Round 3:35 5. Walk On The Wild Side 4:16 6. Make Up 3:01 7. Satellite Of Love 3:40 8. Wagon Wheel 3:21 9. New York Telephone Conversation 1:32 10. I'm So Free 3:10 11. Goodnight Ladies 4:21
El espíritu de este blog es presentar una serie de discos muy a tener en cuenta y de los que hoy día (por desgracia) raramente podrás escuchar mención alguna en la mayoría de radios y/o televisiones. En todo caso, recomiendo comprar los originales por muchos motivos, entre ellos el apoyo a quienes los crearon y el mantener vivo su recuerdo.